Pintura barroca española: Características religiosas y autores reconocidos

pintura barroca española

La pintura barroca española es una de las más reconocidas en todo el mundo, debido principalmente a su perfecta vinculación de la religión, con el arte atrevido y desafiante de la época. 

Es el arte característico del movimiento histórico barroco o absolutismo, el cual coincidió con la contrarreforma.

Su periodo comprende las obras pictóricas que se generaron en Occidente en la época del auge religioso (siglo XVII y principios del XVIII). La pintura barroca española  de la época llegó a ser tan importante, que fue el movimiento artístico característico del momento, por encima incluso de la música, debido a la influencia sobre los católicos y su capacidad para enamorar también a los protestantes.

Fue justo en ese momento cuando la mayor parte de los países de Europa vivió el auge del catolicismo y más aún, adoptó las formas de vida establecidas por la iglesia católica, que para entonces eran un misterio. Los artistas de la época sentían especial curiosidad por las historias plasmadas en la Biblia y su vinculación con la vida real.

Fue entonces cuando esta curiosidad de los artistas de la época, se fundió con el Renacimiento y los retos que este implicaba para la sociedad. La pintura barroca española tuvo una notable influencia de la literatura religiosa, la música, otras pinturas renacentistas, la danza y hasta el teatro. Su base fue el tenebricismo. 

Sin embargo, lo que marca la diferencia entre el movimiento barroco y otros géneros artísticos, especialmente de la pintura, es precisamente la inclinación de los artistas religiosos hacia la contrarreforma católica. La ideología monárquica absolutista y las obras religiosas de otros protestantes, terminaron por influenciar directamente la esencia de las pinturas barrocas.

El movimiento barroco se gestó principalmente en el corazón de Italia. La razón fue simple; la cuna de la iglesia católica y la monarquía religiosa. Sin embargo, en España la pintura barroca de España, aunque tuvo similitudes importantes con la italiana, se caracterizó por tener tonos realistas y naturalistas, hasta un poco sarcásticos y de queja.

Características principales de la pintura barroca española

 

Las pinturas barrocas tuvieron mayor ímpetu, por supuesto, en los países católicos y que adoptaron esta religión como su forma de vida. Tuvo muchísimo de realismo, colores intensos que no fueron antes vistos en pinturas antiguas, y dio la introducción al contraste entre las luces y las sombras. 

Quizá el efectismo terminó por ser característico del arte barroco español, debido a que estas pinturas, muy especialmente las españolas, buscaban el realismo a través de la teatralidad.

Tan pronto la religión católica llegó a los países de Latinoamérica, a través de la colonización, entró en este continente la pintura barroca española, y este arte fue trasmitido a colonias americanas que posteriormente lo imitaron y hasta lo perfeccionaron. 

Hubo tantas pinturas barrocas españolas exitosas a escala mundial, y tantas pinturas que se dejaron influenciar por la marcada tendencia religioso-realista de sus antecesores, que el siglo XVII es conocido a escala mundial como el siglo de oro de la pintura en España. 

La pintura barroca española características se distingue de otras similares, en que predominan los temas religiosos, debido a la contrarreforma de la iglesia, que coincide con el movimiento. 

Los pintores españoles barrocos de la época registraron una deliberada ausencia de la sensualidad en sus cuadros y recibieron, en cambio, la influencia del tenebrismo de Caravaggio en el tratamiento de la luz. 

La pintura barroca en España tuvo 3 grandes movimientos; el de la pintura barroca madrileña, el de la pintura barroca valenciana y el de la pintura barroca Andaluza. 

Pintura barroca española: Escuela Madrileña

Se caracterizó por la directa influencia del arte católico Italiano. Esto, debido a que los artistas de la capital española fueron entrenados por pintores que pertenecían incluso a la monarquía católica. 

Los cardenales españoles estaban atentos a los temas religiosos de Italia, pero le aplicaban mayor realismo a sus historias. Sin embargo, en Madrid jamás se observó la pérdida del decoro en las piezas de pintura que caracterizaron el arte de Italia en la época de la contrarreforma. Juan Van Der Hamen y Pedro Nuñez Del Valle figuran entre los más reconocidos del movimiento.

Pintura barroca española andaluza

Se caracterizó porque los artistas hacían creaciones bajo perspectivas altamente realista. Había poca presencia de lo sobrenatural. Querían que las personas y los objetos dentro de las pinturas se observaran extremadamente normales y tenía influencia tenebrista. La composición de las pinturas barrocas andaluzas era muy sencilla y clara. Especialmente se pintaban monjes. Alonso Cano y Francisco Pacheco fueron reconocidos en Andalucía. 

Pintura barroca española: Valenciana 

La característica principal de la escuela valencia es que fue altamente tenebrista. Las pinturas jugaban muchísimo con luz. Era una pintura barroca religiosa que se cree se heredó casi en su totalidad del estilo de Juan de Juanes y los principios contra reformistas del naturalismo de moda en esa época. Francisco Ribalta y José Ribera destacan entre los pintores barrocos españoles más reconocidos en Valencia.

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¿Cómo pensaban los pintores barrocos en España?

 

A continuación una breve descripción de los artistas barrocos españoles que marcaron el hito de la época contra reformista e influenciaron notablemente el arte religioso de la época.

Francisco Ribalta

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Fue quizá el más reconocido, por fusionar el arte religiosa naturalista ya conocido, con el estilo tenebrista que estaba surgiendo a la luz en ese momento. 

Sus personajes eran muy “oscuros y altamente sobrios” y se caracterizó por la representación de los valores táctiles, estableciendo diferencias dentro de la pintura en texturas, telas y colores. Sus obras figuran entre las más reconocidas de España. Se distinguen el abrazo de Cristo a San Bernardo y la Santa Cena. 

José de Ribera

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Quizá sea considerado el artista más influyente del arte barroco español, debido a que sus pinturas fueron luego imitadas. Se formó en Valencia, pero fue a Italia y aprendió allí con su maestro, Caravaggio, padre de la pintura barroca mundial,  sobre las técnicas para lograr pinturas religiosas tenebrosas.

El tenebrismo ha sido la característica común en las pinturas de Ribera que siempre prefirió pintar cuadros realistas, con gente sencilla, como lo era la sociedad popular de su época. Se cree que fue muy famoso porque superó a sus maestros en el realismo de los rostros y la piel de los personajes de sus pinturas. 

Bartolomé Murillo

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Ha sido considerado el pintor más dulce e “ingenuo” de la época de la contrarreforma, por lo que sus pinturas eran valiosas entre los que buscaban un enfoque más religioso en sus cuadros y menos tenebroso u oscuro. 

Sus clientes fueron altos párrocos de la monarquía, que criticaban el toque de escepticismo de las pinturas de la época, aquellos que buscaban arte apegado a la religión, sin doble sentido. Se dice que Murillo fue uno de los pintores más queridos de España, pues migró del tenebrisismo (En sus primeras obras)  a la pintura colorista.

Claudio Coello

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Era un pintor tenebrisista y realista, que se caracterizó por hacer famosas grandes obras que parecían tener dimensiones, entre ellas, la Adoración a la Sagrada Forma y el Triunfo de San Agustín. 

Su arte estaba basado en el orden monárquico de la iglesia católica de la época. Su pintura era más fresca que la italiana, porque su característica principal era su carácter español y sencillo. Fue el pintor del Rey Carlos II por  lo que sus obras están en muchos símbolos arquitectónicos de Madrid.

Valdés-Leal 

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Fue un pintor renacentista muy criticado por lo cruda de sus creaciones, que hasta se tornaban violentas o desafiantes. Sus pinturas recreaban la parte cruel y hasta injusta de la vida y pronto se convirtió en el símbolo más duro y realista de la contrarreforma. Sus obras más famosas denominadas “alegorías de la muerte” eran sumamente crueles, ya que incluían la muerte con una forma, y los posibles destinos de sus víctimas. 

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